SI…
Si puedes mantener la cabeza en su sitio
cuando todos la pierden -y te culpan de ello-.
Si confias en ti cuando los otros
desconfían -y les das la razón-.
Si puedes esperar sin cansarte,
Si no mientes cuando te vienen con mentiras
ni odias a los que te odian y, aún así,
no te las das de santo ni de sabio.
Si sueñas, sin llegar a ser esclavo de tus sueños,
Si piensas, pero no te conformas con pensar.
Si te enfrentas al triunfo y al fracaso
y das el mismo trato a esos dos impostores
Si soportas que tuerzan tus palabras
para embaucar a los tontos
Si se rompen las cosas a las que has dedicado tu existencia
y te agachas a rehacerlas.
Si juntas todas tus ganancias para jugártelas a cara o cruz,
y pierdes
y vuelves a empezar de nuevo, una vez más,
sin mencionar siquiera lo perdido.
Si tu corazón, tus músculos, tus nervios
cumplen incluso cuando ya no son
lo que eran, y resistes cuando ya no te queda
sino voluntad de resistir.
Si hablas con multitudes sin perder la honradez
y paseas con reyes sin perder la humildad,
Si no pueden hacerte daño tus enemigos
-tampoco tus amigos- y todo el mundo cuenta
contigo -pero no en exceso-;
Si no desaprovechas ni un segundo
de cada minuto de carrera,
la tierra y cuanto en ella existe es para ti;
y serás, al fin, todo un hombre, hijo mío.